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Ciencia en San Luis: Episodio 36 - Eugenia Menoyo y estudio de hongos para restaurar ecosistemas contaminados
Trigésimo sexto episodio del ciclo de entrevistas para que nuestra sociedad conozca los beneficios que trae consigo invertir en ciencia y tecnología. Hoy: Eugenia Menoyo y estudio de hongos para restaurar ecosistemas contaminados
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Eugenia Menoyo es bióloga egresada de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y realizó su doctorado en Ciencias Biológicas en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), desarrollando sus investigaciones en dos institutos de doble dependencia CONICET: Planta Piloto de Procesos Industriales Microbiológicos (PROIMI) e Instituto Multidisciplinario de Investigaciones Biológicas de San Luis (IMIBIO-SL). Actualmente, es Investigadora Asistente del CONICET y desarrolla sus tareas en el Grupo de Estudios Ambientales (GEA) del Instituto de Matemática Aplicada San Luis (IMASL). Además, integra el grupo de Diversidad e Interacciones Fúngicas y se desempeña como docente en la Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia (FQByF) de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL).
Actualmente trabaja junto a investigadores de distintos grupos e institutos, entre ellos IMIBIO-SL, el Grupo de Estudios Ambientales de San Luis (GEA) y el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV) de Córdoba. “Es un trabajo no solo interdisciplinario, sino también intergrupal”, remarca y destaca los aportes de Mónica Lugo como referente en el campo de la micología y las interacciones fúngicas en San Luis. Asimismo, menciona a la Dra. Alejandra Becerra, del IMBIV de Córdoba, como una figura clave dentro de las investigaciones vinculadas a la remediación ambiental.
Su tema de investigación se centra en el “Estudio de hongos micorrícicos arbusculares y microorganismos asociados en comunidades vegetales de sistemas disturbados con el fin de promover su empleo en prácticas de biorremediación”. Este aborda distintos aspectos de la diversidad fúngica y de las interacciones entre hongos y plantas, especialmente en ecosistemas del centro de Argentina. Estas investigaciones se desarrollan en colaboración con equipos de distintos institutos y buscan comprender el papel ecológico de los hongos, particularmente de aquellos que establecen relaciones simbióticas con las plantas.
“Buscamos comprender las interacciones fúngicas y desarrollar herramientas para restaurar ecosistemas contaminados. Los hongos micorrícicos se asocian a las raíces de las plantas mediante diferentes tipos de interacciones. Se estima que más del 80 % de las plantas terrestres forman asociaciones simbióticas con hongos micorrícicos”, sostiene Menoyo. A través de estas asociaciones, los hongos generan beneficios relacionados a la absorción de agua y nutrientes, además de brindar beneficios que permiten a las plantas desarrollarse en ambientes con condiciones adversas, como suelos contaminados.
Hongos micorrícicos y su interacción con ecosistemas
La línea de trabajo que desarrolla actualmente se enfoca en el estudio de los hongos micorrícicos arbusculares asociados principalmente a plantas nativas. El objetivo de estas investigaciones se centra en comprender tanto la naturaleza de estos hongos como a los organismos que conviven con ellos y -a partir de ese conocimiento- identificar consorcios microbianos que puedan aplicarse en ecosistemas contaminados, especialmente aquellos afectados por metales pesados.
“La línea de trabajo que estamos desarrollando -actualmente- apunta principalmente al estudio de los hongos micorrícicos arbusculares asociados a plantas, especialmente especies nativas. También buscamos comprender los organismos que conviven con ellos y encontrar consorcios microbianos que nos permitan entender y aprovechar estas capacidades en ecosistemas contaminados, principalmente por metales pesados”, agrega la investigadora del GEA-IMASL y alega: “Estamos investigando distintos aspectos de la ecología de los hongos. A nivel general, estudiamos la diversidad fúngica en distintas regiones del centro de Argentina. Se trata de un trabajo amplio, desarrollado junto a investigadores de diversos institutos, en el que abordamos diferentes aspectos de la ecología de los hongos en general y de los hongos simbióticos en particular”.
Beneficios para la sociedad: potencial biotecnológico y biorremediación ambiental
Según explica Menoyo, uno de los principales beneficios de estas investigaciones es ampliar el conocimiento sobre la diversidad fúngica, un campo aún poco explorado. Al mismo tiempo, la identificación de consorcios microbianos con potencial biotecnológico podría aportar herramientas para la restauración ambiental. “La restauración de un ecosistema es fundamental tanto para la salud de los ambientes naturales como para la calidad de vida de las personas”, señala.
De esta manera, permite ampliar el conocimiento sobre la diversidad fúngica y la identificación de consorcios microbianos con potencial aplicación ambiental puede contribuir al desarrollo de herramientas para la restauración de ecosistemas degradados. “Restaurar un ecosistema y acercarlo nuevamente a su estado natural es fundamental tanto para la salud de los ambientes como para el bienestar de las personas”, fundamentó.
Entre los principales avances alcanzados por el equipo de Menoyo se encuentran la identificación de plantas nativas capaces de actuar como fitoestabilizadoras. Al respecto, subraya: “Es decir, especies que acumulan metales pesados en sus raíces e impiden que estos continúen disponibles en el ambiente. Además, logramos caracterizar las comunidades fúngicas asociadas a estas plantas, determinamos distintos tipos de colonización fúngica del sistema radical; evaluamos la densidad de esporas y micelio de hongos micorrícicos e incluso analizamos la presencia de metales dentro de las esporas”.
Menoyo destaca que estos resultados son producto de un trabajo colaborativo que involucra numerosas tareas de campo, laboratorio e invernadero, y que requiere un fuerte abordaje interdisciplinario: “Estos organismos pueden contribuir a recuperar ambientes degradados. Buscamos identificar organismos que puedan ser utilizados como herramientas para la restauración de ecosistemas contaminados. Comprender cómo funcionan estas asociaciones nos permite pensar en aplicaciones futuras vinculadas a la recuperación ambiental”.
Agradecimientos al trabajo colaborativo
Finalmente, Menoyo agradece a todas las personas que confiaron en su trabajo y le permitieron desarrollar esta línea de investigación. También expresa su reconocimiento a la educación pública argentina: “Quiero agradecer a todas las personas que depositaron su confianza en mí para que pudiera desarrollar esta línea de investigación dentro del Grupo de Estudios Ambientales. Y también quiero agradecer a la educación pública, gratuita y de calidad, que hizo posible mi formación y mi recorrido científico”.
Por Lic. Guido Tonelli Referente del Área de Comunicación CCT CONICET San Luis