El geógrafo y doctor en geografía, Dr. Luis Bernardo Bastidas (IANIGLA – CONICET Mendoza) desarrolla una estancia de investigación de posdoctorado en el Instituto de Matemática Aplicada (IMASL), donde trabaja junto al equipo del Grupo de Estudios Ambientales (GEA) en el estudio del aprovechamiento de las precipitaciones y su almacenamiento en represas (tajamares). La iniciativa busca fortalecer los vínculos científicos entre Mendoza y San Luis, y aportar conocimientos para una gestión más sostenible de los recursos hídricos frente al cambio climático. El trabajo de pasantía se realiza en conjunto con el equipo de Represas Puntanas, bajo el acompañamiento del Dr. Patricio Magliano, hasta finales de noviembre.
Bastidas está realizando un posdoctorado en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA-CONICET Mendoza) dedicado al estudio del agua. La estancia en San Luis se concretó luego de un concurso de la Fundación Williams: “Me interesó muchísimo establecer lazos con otros grupos de trabajo en Argentina, sobre todo para ahondar en temas de investigación que aborden las temáticas de mi proyecto de posdoctorado. De este modo, encontré un grupo muy interesante en la ciudad de San Luis, en el Instituto de Matemática Aplicada. Establecí un contacto, presenté un proyecto y, a través de la Fundación Williams, fui seleccionado entre muchos postulantes para realizar una pasantía de dos meses en la ciudad de San Luis”.
El investigador del IANIGLA destaca que el trabajo que realiza el GEA-IMASL le resulta sumamente interesante, principalmente por lo desarrollado en relación con los tajamares y por la búsqueda de analizar y estudiar el potencial de las precipitaciones como recurso en el Chaco Árido. “Son lugares con escasez natural de agua, así que la precipitación es un recurso muy valioso, de suma importancia. A partir de eso, encontré la vinculación con lo que estoy trabajando en la provincia de Mendoza, donde estoy buscando analizar el potencial de cómo las precipitaciones pueden incluirse dentro de la ecuación de balance hídrico de la provincia”, afirma el investigador.
De esta manera, Bastidas destaca que, además del recurso hídrico cordillerano, en Mendoza se puede aprovechar el agua proveniente de las precipitaciones e incluirla dentro del balance hídrico de las zonas productivas de la provincia. “Es decir, cómo podemos utilizar ese recurso para la agricultura”, agrega.
Cosecha de lluvia, un proyecto compartido
El científico del CONICET Mendoza señala que la cosecha de lluvia, como concepto, tiene siglos de historia en el mundo y que se ha utilizado desde la época de los romanos y los griegos. “Hay lugares del mundo donde se ha utilizado más intensivamente, como es el caso del noroeste de San Luis. Sin embargo, su desarrollo en Mendoza y en el resto del país es todavía muy incipiente. En la actualidad, debido a la disminución de los aportes hídricos provenientes de la nieve y los glaciares mendocinos, es importante mirar otro tipo de recursos. La precipitación está allí y, si bien es escasa, si se la cosecha y utiliza adecuadamente puede generar un aporte significativo a la producción”.
Bastidas destaca que este tipo de acciones permiten que, en lugares como el Chaco Árido de San Luis, donde las precipitaciones son escasas en comparación con otras regiones del país, la lluvia pueda contribuir al sostenimiento de los sistemas ganaderos, en gran medida a partir de la cosecha de agua de lluvia.
En Mendoza, la situación es aún más restrictiva en términos de precipitación, pero Bastidas sostiene que este recurso puede contribuir al desarrollo de una agricultura más sostenible en el tiempo. “Es parte de mi investigación ponerlo de relevancia. Creo que puede ser algo muy productivo para el caso de Mendoza y la región cuyana”, subraya.
Finalmente, agradeció a la Fundación Williams por la oportunidad de financiamiento, así como al Dr. Magliano, al GEA y al Instituto de Matemática Aplicada San Luis: “Es una vinculación que creo que me va a ayudar mucho en el desarrollo de mi proyecto y de su transferencia hacia Mendoza, sobre todo a la zona cercana a la cordillera. Esto tiene y tendrá implicancias positivas para la sociedad, para la producción y para el desarrollo económico de esta región del país, dentro de la cual también se enmarca mi proyecto de posdoctorado”.