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Ciencia en San Luis: Episodio 32 – Andrea Arcucci y el mapa digital del patrimonio arqueológico y paleontológico provincial
Seguimos con el ciclo de entrevistas para que nuestra sociedad conozca los beneficios que trae consigo invertir en ciencia y tecnología. Hoy: Andrea Arcucci y el mapa digital del patrimonio arqueológico y paleontológico provincial.
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La Dra. Andrea Beatriz Arcucci es licenciada en Ciencias Biológicas y doctora en Paleontología con especialidad en Vertebrados. Es la directora del Laboratorio de Paleobiología del Instituto Multidisciplinario de Investigaciones Biológicas de San Luis (IMIBIO-SL). “He estudiado muchas faunas y animales extintos del Triásico, un período geológico del oeste de Argentina. Gracias a esa experiencia, llegué a San Luis hace ya 25 años, cuando concursé un cargo docente en la universidad”, agregó. Es docente en la carrera de Ciencias Biológicas y -además- realiza trabajos de investigación. Actualmente, ella y su equipo, forman parte de un proyecto interdisciplinario que tiene como objetivo hacer un relevamiento del patrimonio arqueológico y paleontológico de San Luis.
Mapa digital y relevamiento del patrimonio arqueológico y paleontológico de San Luis
Según destaca la investigadora del IMIBIO-SL, San Luis es una provincia con una gran riqueza arqueológica y paleontológica. “Hay yacimientos muy conocidos a nivel nacional e internacional, como el caso del Bajo de Véliz, que es el más antiguo de la provincia, con rocas de aproximadamente 350 millones de años. Otro sitio relevante es el Parque Nacional Sierra de las Quijadas, conocido principalmente por sus paisajes, pero que también posee una riqueza paleontológica y arqueológica considerable”, sostiene Arcucci.
Su grupo está conformado por científicos locales y de otras provincias, el mismo incluye arqueólogos, paleontólogos, biólogos y especialistas en sistemas de información geográfica, entre otros. ¿Cuál es el objetivo del proyecto? Crear un mapa digital con el relevamiento completo del patrimonio arqueológico y paleontológico de San Luis. Este relevamiento busca recopilar toda la información que está dispersa en trabajos y libros con una antigüedad que supera los 100 años.
De esta manera, con tecnología geográfica moderna, buscan crear un mapa digital que se pueda actualizar con futuros descubrimientos. “Para esto, primero se construye una base de datos con coordenadas geográficas, y luego se transforma en un mapa digital. Este mapa no solo sirve para investigación, sino también como una herramienta de planificación, protección, conservación y gestión del patrimonio. Es importante recordar que todo este patrimonio es de dominio provincial, es decir, la provincia de San Luis es la propietaria legal. Nosotros, como investigadores, tenemos una especie de corresponsabilidad o tutela sobre ese patrimonio. Nos toca encontrarlo, estudiarlo y conservarlo para las futuras generaciones. Esto también tiene una implicancia práctica: la posibilidad de brindar información previa a obras públicas o privadas, como caminos, rutas, diques o construcciones, para evitar que se destruyan yacimientos desconocidos”, asevera. La científica pone como ejemplo lo que ocurre en la cuenca del Río Quinto donde existen fósiles de mamíferos en sus barrancas que se continúa descubriendo.
Este mapa será una herramienta clave para la gestión del patrimonio por parte de los habitantes de San Luis y el gobierno provincial. “Queremos que se valoren también otras regiones, no solo Patagonia, cuando se habla de paleontología”, afirma y continúa contando sobre los logros alcanzado por su equipo de trabajo: “El proyecto todavía está a mitad de camino, pero un logro importante es que se han sumado muchas personas de distintas disciplinas con experiencias previas valiosas. Es decir, no se empezó desde cero. Cuando un fósil o un material arqueológico se encuentra, en principio no tiene valor hasta que se lo estudia científicamente. A eso lo llamamos “poner en valor”. Por ejemplo, la flor de pocos milímetros que se encontró en San Luis, es importante porque alguien la estudió, determinó que tiene 130 millones de años y características únicas. Del mismo modo, también hay que poner en valor los yacimientos. Un fósil se puede guardar, limpiar y conservar en un cajón de museo, pero ¿cuántas flores más hay en ese yacimiento? ¿cuántos reptiles voladores quedan por descubrir? Si no se conserva el lugar, esa información se pierde para siempre, tanto para la ciencia como para el patrimonio de la provincia!”.
San Luis cuenta con una ley provincial que protege los objetos y yacimientos arqueológicos y paleontológicos que se enmarca en otra ley de carácter nacional. Arcucci defiende su proyección: “Muchas veces la gente no entiende bien qué significa “patrimonio”. En inglés se usa la palabra heritage, que quiere decir herencia. El patrimonio es eso: algo que las generaciones actuales les dejan a las futuras”.
Por ejemplo, el hallazgo en San Luis de la flor más antigua conocida en Sudamérica no es un objeto único: se trata de una colección de pequeñas piezas de roca con impresiones de una flor de apenas unos milímetros, similar a una flor silvestre. “También hay fósiles como los hallados en Sierra de las Quijadas, entre ellos huesos de un pterosaurio, un reptil volador del tamaño aproximado de un cóndor actual. Nunca sabemos con certeza cuánto material queda enterrado, por eso es clave preservar no solo los objetos, sino también los sitios”, ratifica.
Proyecto de extensión y vinculación con la comunidad
Por otra parte, también están trabajando en un proyecto de extensión donde realizan visitas a escuelas rurales de la zona para brindar conocimiento sobre dicho patrimonio y ayudar a tomar conciencia sobre su importancia. “Les explicamos qué es un fósil, por qué hay que cuidarlo, y qué significa que sea un bien público. Lamentablemente, muchos chicos de esos parajes nunca han visitado el Parque Nacional Sierra de las Quijadas, a pesar de vivir cerca, porque no tienen transporte o no conocen su finalidad. Creemos que una parte fundamental de este trabajo es acercar la ciencia y el patrimonio a la comunidad”, sostiene Arcucci.
Palabras finales y agradecimientos
Finalmente, la doctora en Paleontología agradeció a la Universidad Nacional de San Luis, CONICET, a la gente del Parque Nacional Sierra de las Quijadas -con quienes trabaja hace más de 20 años-, a las escuelas urbanas y rurales con las que trabajan. “Creemos que es clave acortar la distancia entre la comunidad y la ciencia, y hacer que el patrimonio sea realmente valorado por quienes lo habitan”, emitió finalmente.
Por Lic. Guido Tonelli Referente del Área de Comunicación CCT CONICET San Luis