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Investigador de CONICET San Luis designado como representante argentino del Consejo directivo del CLAF en Brasilia
La designación fue sobre el Dr. Ramírez Pastor ante el Centro Latinoamericano de Física (CLAF) para el período 2025–2029.
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El profesor del Departamento de Física de la UNSL e investigador del CONICET, el Dr. Antonio José “Pepe” Ramírez Pastor fue designado representante argentino ante el Centro Latinoamericano de Física (CLAF) para el período 2025–2029. Además, participó de una reunión realizada por el Centro Latinoamericano de Física (CLAF). La misma tuvo lugar en la ciudad de Brasilia (Brasil) durante la semana del 1 al 5 de diciembre, en un contexto de redefinición estratégica del organismo. Cabe resaltar que el CLAF fue creado por la UNESCO en 1962 para fortalecer la cooperación científica regional, está impulsando una nueva etapa orientada a la diplomacia científica, buscando articular de manera más directa a la comunidad científica con los responsables de las políticas públicas en ciencia y tecnología. “Se trata de una institución en la que tienen representación los gobiernos de los distintos países latinoamericanos. Es una institución que empezó a pensarse a fines de la década del 50, en las reuniones que se hacían de la Escuela Latinoamericana de Física, principalmente encabezadas por tres físicos muy importantes de Argentina, Brasil y México: el Dr. Juan José Giambiagi, de Argentina; José Leite Lopes, de Brasil; y el Dr. Marcos Moshinsky, de México”, remarcó Ramírez al respecto.
Al respecto del CLAF, el Investigador Superior del INFAP y ex director del CONICET San Luis, continúa: “A partir de estas reuniones empezó a verse la necesidad de conectar a los países latinoamericanos que estaban haciendo física, y así es como surge, y la UNESCO funda en el año 1962 el Centro Latinoamericano de Física. Desde allí tiene una amplia trayectoria en el otorgamiento de becas y subsidios para reuniones científicas; es decir, ha tenido un trabajo muy arduo para tratar de desarrollar la física en Latinoamérica”.
Durante la última, Ramírez destaca que hubo un golpe fuerte sobre la institución, marcado principalmente con la llegada de la pandemia y sus efectos de inmovilización. Al respecto, agregó: “Este centro tiene un fuerte apoyo de Brasil y ese apoyo estuvo un poco débil, pero fundamentalmente, como creemos la mayoría de quienes estamos allí, lo que pasó también es que aquel primer objetivo que tuvo en los años 60, de conexión entre los países, era algo que ya se había cumplido. Entonces, lo que hacía falta era redefinir objetivos”.
De esta manera, en un contexto de redefinición estratégica del organismo donde la vinculación sea el verdadero eje central. “Creo que eso ha sido lo interesante de lo que viene desarrollándose a partir de la nueva dirección de este centro, con el Dr. Ulises Barres (Brasil). Lo que se está planteando es dar un paso más allá de ese primer objetivo e ir hacia un verdadero centro de diplomacia científica, es decir, donde haya una fuerte vinculación entre los científicos y los encargados de la política de desarrollar ciencia”, sostuvo “Pepe” Ramírez.
Los países en este organismo —que es un organismo de la UNESCO— tienen representación a partir del Ministerio de Relaciones Exteriores. Sin embargo, en la Argentina, se delegó esta acción al CONICET, y -a su vez- delega la elección de la persona que va a representar a la Argentina en la Asociación Física Argentina (AFA), que elige a uno de sus miembros para esta representación. El investigador del INFAP puso de relevancia al respecto: “Fui elegido para ser representante; son períodos de cuatro años, del 2025 al 2029. Esta fue la primera reunión en la que me tocó participar. Para la representación argentina esta primera reunión tenía un doble objetivo. Por un lado, nos motiva y entusiasma este nuevo redireccionamiento que tiene el centro y que está siendo muy positivo. Veníamos de un atraso de más de diez años en el pago de la membresía de la Argentina, por lo cual estábamos en una situación irregular o suspendidos. Había participado algún representante, pero sin una participación plena en el Consejo Directivo, es decir, sin voz ni voto, sin una injerencia real en la reunión”.
Cuando Ramírez es elegido como miembro representante argentino, comenzó a trabajar junto con el CONICET y sus autoridades en una propuesta para presentar al CLAF, consistente en ver si podía destinar becas en el área de Física para que fueran gerenciadas a través del CLAF y, de esta manera, saldar la deuda pendiente con el organismo. “Una deuda que, por el tiempo transcurrido, se hacía muy difícil pagarla en términos monetarios. Además, implicaba asumir un compromiso de pago a partir del año 2026. La propuesta fue bastante bien recibida. Yo hacía bastante tiempo que venía con esta idea y -finalmente- llegó al Directorio. Uno de los directores, el vicepresidente de Asuntos Tecnológicos, que también es físico, Dr. Alberto Baruj, trabajó muchísimo sobre este tema, acompañado por todo el Directorio. De esta manera, se aprobó el otorgamiento de 5 (cinco) becas de posdoctorado para que sean gerenciadas a partir del CLAF desde febrero del 2026. Además, se asumió el compromiso de pago y la idea es que, a través de un acuerdo entre el CONICET y el CLAF, se pague esta deuda histórica con recursos humanos, por decirlo así”, aclaró el representante argentino del CLAF y remarcó que para el CONICET no representa ninguna nueva erogación: “estas becas ya existen y se otorgan a estudiantes latinoamericanos. Incluso, creo que ahora, con la participación del CLAF, van a ser mucho más competitivas. Para el CLAF también es importante, porque son acciones concretas en esta etapa un poco refundacional, y también acciones de visibilización. Al punto que -esta propuesta- fue el primer tema tratado en la reunión, fue aprobada por unanimidad por el resto de los consejeros y, acto seguido, se votó el levantamiento de la sanción a la Argentina. Esto me permitió participar de manera plena en la reunión. Ha sido muy importante porque la Argentina vuelve a ser miembro pleno en el Consejo Directivo y en la Asamblea del Centro Latinoamericano de Física. Además, motivó que el presidente del CNPq, que sería el equivalente al CONICET de Brasil, cuando vio esta acción del CONICET, se sumara también con otras diez becas para integrar esta bolsa de becas del CLAF. Fue una acción que terminó siendo muy positiva y, además, es importante que desde el Directorio del CONICET haya quedado establecido el compromiso de pago a partir del año que viene”.
Más información sobre el CLAF
La Escuela Latinoamericana, celebrada en 1961, reunió importantes nombres y tuvo una gran influencia en el desarrollo de la investigación en América Latina. Con el apoyo de la Unesco, fue creado, en 26 de marzo de 1962, el Centro Latinoamericano de Física (CLAF).
En 1959 se realizó en México la 1a Escuela Latinoamericana de Física. A este primer esfuerzo le siguieron nuevas ediciones de la Escuela realizadas en Argentina y Brasil.
Estimulados por el éxito de la Escuela, un grupo de físicos latinoamericanos, encabezados por Juan José Giambiagi de Argentina, José Leite Lopes de Brasil y Marcos Moshinsky de México, resolvió proponer la creación un Centro Latinoamericano de Física idea que se transformó en realidad, gracias a los esfuerzos de Gabriel E.A. Fialho, primer Director del CLAF.
En una reunión de especialistas, realizada el 1 de junio de 1961 en Rio de Janeiro, bajo los auspicios de la UNESCO, se elaboró el proyecto de creación del CLAF con el acuerdo de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.
La creación del CLAF fue ratificada en Río de Janeiro, el 26 de marzo de 1962, con la firma de los representantes diplomáticos de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.
La formación académica fue prioridad del CLAF durante la década de 60, gracias a un intenso programa de becas que favoreció a los países menos desarrollados en Física.
Al final de la década y durante los años 70, cuando ya se había establecido la capacidad propia de formación en los diversos países, el CLAF propició el intercambio de investigadores, la creación de escuelas, grupos de trabajo y conferencias latinoamericanas. Cabe resaltar la realización de la Escuela Latinoamericana de Física de Oaxtepec, México, en 1968, verdadero marco para la Física Latinoamericana, dada la enorme participación de la mayoría de los físicos de la región. Ya en los años 80, la atención del CLAF se volcó también hacia actividades interdisciplinarias de interés regional con miras a una mayor integración de la Física y de los físicos con especialistas de otras áreas.
Así, se buscó ampliar los horizontes de trabajo para los físicos y, paralelamente, demostrar en la práctica la importancia de la Ciencia y la Tecnología para el desarrollo de las sociedades latinoamericanas a través de la solución de problemas concretos de impacto económico y social. Al mismo tiempo se impulsó un programa de becas de pos grado como una forma de favorecer la colaboración en investigacion entre distintos países de la región. Y en los años 90 se establecieron programas de largo plazo tendientes a la utilización de las facilidades experimentales existentes o proyectadas en Latinoamérica.
Transcurridos los primeros diez años del CLAF, y por solicitud de la UNESCO, su actuación fue evaluada por la Misión Kastler en la cual participaron los profesores A. Kastler (Premio Nobel de Física) de Francia, M. Roche de Venezuela y R.N. Little de Estados Unidos. Posteriormente se realizaron otras evaluaciones a pedido de la UNESCO y realizadas en 1978 en Quito, en 1984 en Rio de Janeiro y más recientemente en 2000, llegando todas a conclusiones altamente favorables sobre la gestión del CLAF.
La CLAF cuenta con dos órganos de administración: la Asamblea General y el Consejo Directivo. La Asamblea General (AG) es el órgano supremo del Centro y se reúne cada dos años. Está compuesta por representantes de los gobiernos de los Países Miembros del Centro, cada uno con un voto, y un representante de la UNESCO, sin derecho a voto. El Consejo Directivo (CG), elegido por la Asamblea General, está compuesto por diez miembros de diferentes nacionalidades: tres de México, Centroamérica y el Caribe; tres de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela; y cuatro de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Cada miembro del consejo tiene un suplente. El CG se reúne anualmente para analizar y desarrollar el programa y presupuesto del Centro, y cada dos años los presenta a la Asamblea General para su aprobación formal. El CG es responsable de elegir al director del CLAF, quien ejerce su cargo por un período de cuatro años.
Actualmente, además del director, el Centro cuenta con un secretario académico, un secretario administrativo, un secretario del Consejo de Administración y un responsable del sector de documentación. El director siempre ha sido físico, y parte del personal administrativo está adscrito al CLAF por el Centro Brasileño de Investigación en Física (CBPF) del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovación y Telecomunicaciones (MCTIT).
Los directores del CLAF fueron: Gabriel EA Fialho (de 1962 a 1968), Roberto Bastos da Costa (de 1969 a 1985), Juan José Giambiagi (de 1986 a 1993), Carlos Alberto Aragão de Carvalho Filho (de 1994 a 1998), Luis Masperi (de 1998 a 2003), Feliciano Sanchez Sinencio (de 1998 a 2003), 2004 a 2012), Carlos Luis Trallero-Giner (de 2012 a 2020) y Luis Huerta Torchio (de 2020 a 2024).
Por Lic. Guido Tonelli Referente del Área de Comunicación CCT CONICET San Luis