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Investigadora del GEA-IMASL realiza estancia de investigación en la Antártida

Cecilia Echegoyen estuvo en la Base Carlini durante el verano del 2026.


La Dra. Cecilia Echegoyen es doctora en Geología de la Universidad Nacional de Córdoba y actualmente realiza un posdoctorado en el Grupo GEA del Instituto de Matemática Aplicada San Luis, donde estudia la evolución de lagunas en el sur de Villa Mercedes. Como parte de colaboraciones científicas, fue invitada a participar en el Proyecto LAGOS HOLOCENO llevado adelante por el IAA durante la Campaña Antártica de Verano (CAV 25-26) que este año trabajó en la Base Carlini.

El Grupo LAGOS está integrado por investigadores del Instituto Antártico Argentino, así como también por colaboradores de otras instituciones nacionales e internacionales. Desde hace décadas se dedica a estudiar lagos antárticos con el objetivo de incrementar el conocimiento de las cuencas de drenaje y lagos del Sector Antártico Argentino. Sus tareas de campo incluye georreferencias lagos, medir parámetros fisicoquímicos, muestrear cuerpos de agua (sedimentos, agua, hielo nieve), entre otras. Este verano su trabajo se centró en Península Potter, iniciando sus tareas el 21 de enero y finalizando la campaña el 28 de febrero.

Al ser consultada sobre cómo resumiría su estancia de investigación en la Antártida, Echegoyen destaca: “Es una experiencia única. Creo que no hay otra manera de sintetizarlo. No se puede contar, se tiene que vivir. Yo te puedo contar un montón de cosas, pero hay algo que siempre va a faltar, que es eso: el sentirte alejado de todos, no solo de la familia, sino de estar rodeado de un grupo de personas muy pequeño. Es trabajar con las cosas que llevaste, que si te olvidaste algo ya no tenes algo para comprar. Es una experiencia que te atraviesa”.

Paradójicamente, al consultarle irónicamente sobre “sí hace “frío”, sostuvo de forma contundente: “Ojo, que es una muy buena pregunta, porque la gente piensa que te morís de frío y, en realidad, las bases son súper calentitas, entonces andas de remera, dependiendo obviamente de la base. Pero también -en el día a día- después uno se va aclimatando. Entonces, el primer día, si llegas desde Buenos Aires con 30 grados a los 5 grados, tenes frío. Y después, a la semana andas con el mismo pantalón que andas acá en invierno. Y lo otro es que toda la ropa que usas es técnica. Los días muy ventosos, que son los que bajan mucho la temperatura, por una cuestión de seguridad no se sale. Entonces no es tan mala tu pregunta”.

La investigadora del GEA-IMASL también destaca que esta experiencia, al llevarse en el lugar más recóndito del mundo, te conecta totalmente con niveles de humanidad que en la vida en sociedad tradicional no es posible de vivir. “¿Por qué? Porque te conecta con el otro de una manera diferente. Aprendes a ser más tolerante porque también entendés que esa persona está atravesando ciertas cuestiones. Capaz que -en el día a día- acá de la ciudad te lleva por delante, pero allá estás atento a tu grupo, atento a las personas que comparten con vos. O sea, te hace ser más empático, creo yo”, alega.

Finalmente, Echegoyen pone de relevancia que la experiencia laboral es obviamente única, pero que lo que más destaca es el lado humano de la misma: “El compromiso de muchísima gente para que vos estés ahí, para que estés bien, para poder hacer las cosas. Incluso, personas que no son tal vez de tu mismo grupo o que tengan tus mismos intereses, pero hay un interés genuino de que las cosas funcionen. La gente intenta siempre dar lo mejor, que es lo que hace que -después de 120 años- sigamos estando presentes en el territorio antártico”.

Más información sobre la Base Carlini

Historia: El primer refugio se estableció el 21 de noviembre de 1953; inicialmente fue llamado Potter y luego Estación Aeronaval Caleta Potter. El 23 de junio de 1982, al ser cedidas las instalaciones a la Dirección Nacional del Antártico (DNA) para su uso y ocupación, se denominó base "Jubany", honrando la memoria del teniente de navío José Isidro Jubany, piloto naval con destacada trayectoria profesional. Lindero a la base se encuentra el sitio de especial interés científico Nº 13 “Península Potter”. En 1994 se inauguró el laboratorio LAJUB para la ejecución del programa invernadero en colaboración con el Instituto de Física Atmosférica de Roma, Italia. Para realizar tareas de investigación conjuntas en el campo de la sismología se instaló, en 2001 y como parte de un convenio de colaboración entre el Istituto Nazionale di Oceanografia e di Geofisica Sperimentale de Trieste (Italia), la DNA y el Instituto Antártico Argentino (IAA), una estación sismológica permanente. El 1 de enero del 2004 y, en el marco del convenio firmado con el Alfred-Wegener-Institut (Alemania), quedó en funcionamiento un centro hiperbárico para buceo, con cámara de descompresión y una amplia planta de aire comprimido. Por Decreto 309/2012 del Poder Ejecutivo Nacional, el 5 de marzo de 2012, se estableció como nueva denominación "Base Carlini", en honor al doctor Alejandro Ricardo Carlini, destacado investigador del IAA fallecido en 2010 en su lugar de trabajo, luego de haberse dedicado por más de 20 años a las actividades antárticas.

Ubicación: Situada sobre la costa sur de la caleta Potter, en los 62º14'S 58º40'W, en la península del mismo nombre, sobre la bahía Guardia Nacional, isla 25 de Mayo. La zona está formada por lomadas suaves cuya altura media no excede los 60 metros entre las que resalta el cerro Tres Hermanos, de 210 metros de altura.

Actividades: Las tareas que se realizan apoyan las actividades científicas de biología marina. Posee una dotación permanente de buzos de Ejército dedicados a la recolección de muestras marinas, lo que permite a los investigadores de distintas áreas desarrollar sus planes, en las disciplinas de las ciencias naturales, principalmente de carácter biológico. Por tal motivo, allí funciona un centro de medicina hiperbática. En la estación de sismología se realiza el monitoreo y registro de todos los eventos sísmicos.